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Partes de una página web de empresa (y qué debe tener cada una)

Cabecera, cuerpo y pie son la base, pero lo que hace que una web de empresa venda es lo que cuenta cada página. Te explicamos qué debe tener cada parte.

Estructura

Las partes de una página web

Una página web se divide en tres partes básicas. La cabecera (header) es la franja superior, con el logotipo, el menú de navegación y, a menudo, un botón de contacto. El cuerpo es la zona central, donde va el contenido de cada página: textos, imágenes y llamadas a la acción. Y el pie de página (footer) cierra la página con los datos de contacto, los enlaces secundarios y los textos legales.

Esa es la anatomía de cada página. Pero cuando una empresa se pregunta qué partes debe tener su web, la pregunta de fondo es otra: qué páginas necesita y qué tiene que contar en cada una para que la web le traiga clientes.

Las páginas de una web de empresa

La mayoría de webs de empresa comparten un esqueleto. La página de inicio resume quién eres, qué haces y para quién, y dirige a cada visitante hacia lo que busca. Las páginas de servicios o productos explican cada oferta por separado, con su propio mensaje. La página de empresa o equipo cuenta quién hay detrás. Los proyectos o casos de éxito demuestran lo que has hecho. La página de contacto facilita dar el paso. Y el blog, cuando lo hay, responde a las dudas que los clientes buscan en Google.

A esto se suman los textos legales, que en España son obligatorios, y las páginas específicas de cada negocio.

Depende del tipo de empresa

No todas las webs necesitan las mismas partes. Una empresa industrial suele necesitar un catálogo con fichas técnicas, certificaciones y los sectores en los que trabaja. Una empresa de servicios necesita una página por servicio, su forma de trabajar y casos que demuestren resultados. Una tienda online gira en torno al catálogo, el carrito, los pagos, los envíos y las devoluciones.

Y hay webs que, además, dan acceso a herramientas para clientes, como un portal de clientes donde consultar pedidos o documentos. Cuántas secciones necesita cada web depende de la empresa y de lo que tenga que comunicar.

Lo que vende

Lo que debe transmitir una web para vender

Toda empresa quiere vender, y su web tiene que ayudarle. Para eso, antes que la lista de páginas, importa lo que la web transmite. Hay tres elementos que deben quedar claros en la página de inicio y en cada página de servicio, y cuanto más arriba, mejor.

El primero es la propuesta de valor: en una frase, qué ofreces, a quién y qué te diferencia. Si un visitante no entiende en pocos segundos a qué se dedica la empresa, se va. El segundo son los dolores del cliente: los problemas que tiene, contados con sus palabras, para que se identifique y piense «esto me pasa a mí». El tercero son los beneficios, es decir, el escenario mejor en el que estará cuando trabaje contigo: menos tiempo perdido, menos errores, más ventas o más tranquilidad.

Propuesta de valor, dolores y beneficios en la práctica

Un error habitual es describir la empresa desde dentro: años de historia, valores, tecnología o certificaciones en primer lugar. Todo eso aporta confianza, pero no responde a la primera pregunta del visitante, que es si la empresa puede resolver su problema.

La forma de comprobarlo es leer la parte superior de la página de inicio como si fueras un cliente que no te conoce. Si en ese espacio queda claro qué haces, para quién y por qué debería importarle, la web está bien enfocada. Si hay que bajar varias pantallas para entenderlo, conviene reescribirla. Por eso en un buen diseño web corporativo los textos se trabajan antes que el diseño.

Una llamada a la acción en cada página

Cada página debe terminar con un paso claro: pedir presupuesto, reservar una llamada, escribir por un formulario o comprar. Si el visitante está convencido y no encuentra cómo dar el paso, la web pierde la oportunidad.

La llamada a la acción debe ser coherente con el tipo de venta. Un servicio de importe alto se decide en una conversación, así que el botón lleva a una reunión. Un producto sencillo se decide en el momento, así que el botón lleva a comprar.

Información de apoyo

La información de apoyo que ayuda a decidir

Una vez transmitida la propuesta, el cliente necesita información que le dé confianza y resuelva sus dudas. La metodología de trabajo explica cómo será el proceso y qué esperar en cada fase. Las características del producto o del servicio concretan qué incluye. Los tiempos de entrega responden a una de las primeras preguntas de cualquier comprador. Las preguntas frecuentes adelantan las objeciones habituales.

El equipo pone cara a la empresa, algo especialmente valioso en servicios en los que el cliente va a trabajar con personas concretas. Y los proyectos anteriores son la prueba de que lo que prometes ya lo has hecho: un caso con el reto, la solución y el resultado convence más que cualquier lista de ventajas.

Contacto y textos legales

Los datos de contacto tienen que estar siempre a mano: en la cabecera, en el pie y en cada página de servicio. Un formulario corto, un teléfono y un correo visibles reducen la fricción.

En España, además, hay textos que no son opcionales. La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) obliga a ofrecer de forma permanente, fácil y gratuita los datos de la empresa: denominación social, NIF, domicilio, un correo de contacto y los datos registrales cuando corresponda, normalmente en un aviso legal enlazado desde el pie. Si la web recoge datos personales, necesita una política de privacidad conforme al RGPD. Y si usa cookies que no son técnicas, como las de analítica o publicidad, debe pedir el consentimiento antes de activarlas. Es una orientación general, no asesoramiento legal: conviene revisarlo con un profesional.

Accesibilidad y medición

Si la web vende productos o servicios a consumidores, la Ley 11/2023 exige requisitos de accesibilidad desde el 28 de junio de 2025, con una exención para las microempresas que prestan servicios. Aunque no sea obligatorio en tu caso, una web accesible es más fácil de usar para todo el mundo.

Por último, una web de empresa debe medir: cuántas visitas llegan, desde dónde y cuántas acaban en contacto. Configurar bien Google Analytics 4 desde el principio permite saber qué páginas funcionan y cuáles hay que mejorar.

Errores frecuentes

El error más común en las webs de pymes

El error que más vemos en las webs de pymes tiene que ver con el SEO, y se presenta de tres formas: no hay estrategia SEO, la hay pero falla la parte técnica, o fallan las dos cosas. El resultado es el mismo: una web que puede estar bien diseñada pero que no aparece cuando un posible cliente busca en Google lo que la empresa ofrece.

Sin estrategia, la web no tiene páginas para las búsquedas que hacen los clientes: todos los servicios en una sola página, textos genéricos y ningún contenido que responda a sus dudas. Con estrategia pero con fallos técnicos, el contenido existe pero Google no lo entiende bien: páginas lentas, títulos y descripciones duplicados, una estructura de direcciones desordenada, páginas que no se indexan o una versión móvil deficiente.

Problemas frecuentes en webs WordPress de pymes

WordPress mueve cerca del 40 % de todas las webs, según W3Techs a octubre de 2026, y bien hecho funciona: con un equipo profesional detrás puede escalar, y hay grandes medios de comunicación que lo usan. No todas las pymes tienen su web en WordPress, pero en las que lo tienen vemos a menudo los mismos problemas.

Es una opción muy económica al principio, pero cuando la web crece en complejidad sus ventajas se reducen. Se acumulan plugins para cada necesidad, y cada uno añade actualizaciones que hay que aplicar y comprobar. El rendimiento se resiente. El panel se llena de opciones que el usuario medio no entiende ni necesita, y editar se complica para el equipo. Mantenerlo exige trabajo constante, y crecer de forma ordenada sale cada vez más caro.

Cuándo migrar a un gestor de contenidos moderno

Si la web actual cumple su función, no hay que rehacerla solo por renovarla. Cuando sí conviene dar el paso, porque el equipo no se atreve a editarla, cada cambio exige un técnico o la web no puede crecer, la alternativa es un gestor de contenidos moderno: un panel pensado para el contenido de esa empresa, sin plugins de terceros que mantener y con una estructura preparada para añadir páginas, idiomas o funcionalidades.

Una migración bien hecha conserva lo que ya funciona: traslada los contenidos y redirige las direcciones antiguas para no perder el posicionamiento. Mientras se prepara, la web actual se puede seguir cuidando con un mantenimiento web por bolsa de horas. Si la web necesita áreas privadas o integraciones, encaja mejor un desarrollo web a medida.

Conclusión

En resumen

Una página web tiene cabecera, cuerpo y pie, pero lo que hace que una web de empresa funcione es lo que cuenta: una propuesta de valor clara, los dolores del cliente, los beneficios y una llamada a la acción en cada página, acompañados de información de apoyo como la metodología, los plazos, las preguntas frecuentes, el equipo y los proyectos. Sin una estrategia SEO y una base técnica sólida, todo ese trabajo se queda sin visitas.

Siguiente paso

Si quieres ordenar las partes de tu web o rehacerla para que capte clientes, en diseño web corporativo te contamos cómo la planteamos, y en diseño y desarrollo web, todo lo que hacemos.

Definir antes de diseñar

Cerrar la estructura y los textos antes de diseñar evita rehacer páginas después. Es la misma lógica que aplicamos en el prototipado de cualquier producto digital.

Foto de Javier García

Escrito por Javier García,

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FAQ

Preguntas frecuentes sobre las partes de una página web

Resolvemos las dudas más habituales sobre nuestro proceso y forma de trabajo.

Tres: la cabecera, con el logotipo y el menú de navegación; el cuerpo, con el contenido de cada página; y el pie, con los datos de contacto, los enlaces secundarios y los textos legales.

Lo habitual es una página de inicio, una página por servicio o línea de producto, la página de empresa o equipo, proyectos o casos de éxito, contacto y los textos legales. El blog es muy recomendable si quieres aparecer en Google. El resto depende del tipo de empresa.

Un aviso legal con los datos identificativos de la empresa (LSSI), una política de privacidad si recoge datos personales (RGPD) y una política de cookies con consentimiento previo si usa cookies que no son técnicas. Es una orientación general, no asesoramiento legal.

No hay una cifra fija: depende de los servicios y de lo que la empresa tenga que comunicar. Una regla útil es dedicar una página a cada servicio, con su propio mensaje, porque cada una puede aparecer en Google por búsquedas distintas.

Una página web es un documento concreto, con su propia dirección; un sitio web es el conjunto de páginas bajo un mismo dominio. En el lenguaje habitual se usan como sinónimos.

No tener una estrategia SEO, o tenerla con fallos técnicos que impiden que Google entienda la web. El resultado es una web bien diseñada que no aparece cuando un cliente busca lo que la empresa ofrece.

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