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Qué es un MVP y cómo crear el de tu producto digital

Un MVP es la versión más pequeña de un producto que ya aporta valor a usuarios reales. Sirve para salir al mercado antes y decidir con datos, no con intuiciones.

Qué es un MVP

Qué es un MVP o producto mínimo viable

MVP son las siglas de Minimum Viable Product, producto mínimo viable. Es la primera versión de un producto que tiene lo justo para que usuarios reales lo usen y obtengan valor. Ni más, ni menos.

El concepto se popularizó con el método Lean Startup, pero hoy lo usan también empresas consolidadas que lanzan un nuevo producto digital: una plataforma para sus clientes, un servicio de pago por suscripción o una aplicación que digitaliza parte de su negocio.

Qué no es un MVP

Un MVP no es un prototipo: el prototipo sirve para ver y discutir cómo será el producto, y el MVP ya funciona y lo usan clientes reales.

Tampoco es una versión mal hecha. Mínimo se refiere a la cantidad de funcionalidades, no a la calidad. Si lo poco que hace falla, los primeros usuarios se van y no aprendes nada.

MVP, prototipo y versión 1.0

El prototipo se usa para decidir; el MVP, para validar en el mercado; la versión 1.0 llega después, cuando ya sabes qué valoran tus clientes y qué no.

Saltarse el MVP y construir directamente la versión completa es apostar todo el presupuesto a que aciertas a la primera.

Por qué lanzarlo

Por qué lanzar primero un MVP

Porque te pone en el mercado antes y con menos inversión. En lugar de pasar un año construyendo, en pocas semanas tienes algo que tus clientes pueden usar y opinar.

Y porque las decisiones dejan de basarse en lo que crees que quiere el cliente para basarse en lo que hace de verdad: qué usa, qué ignora, qué te pide y por qué está dispuesto a pagar.

Lo que puedes aceptar en una primera versión

Que la administración interna no sea la más ágil. Puede que tu equipo tenga que hacer algunas tareas a mano al principio; no pasa nada, ya estás en el mercado.

Que tenga menos funcionalidades de las que imaginas. Cuando tus clientes te pidan más y te den su opinión, sabrás cuáles añadir.

Que no esté dimensionado para muchísimos usuarios. Hoy no los tienes; ese momento llegará cuando los tengas, y entonces tendrás datos para crecer bien.

Para qué tipo de productos sirve

Para cualquier producto digital nuevo: una aplicación para clientes, un portal, una plataforma SaaS o una herramienta que quieres comercializar.

También para herramientas internas: empezar por la parte que más tiempo ahorra al equipo y ampliar después funciona mucho mejor que intentar sustituirlo todo de golpe.

Errores

Los errores más habituales al crear un MVP

El primer error, y el más frecuente, es no entender qué es un MVP y sobredimensionar la primera versión. Se piden funcionalidades pensando en todo lo que el producto podría llegar a ser, en lugar de en lo mínimo que aporta valor hoy.

El segundo es decidir esas funcionalidades por intuición. Lo que tú crees que quiere el cliente no siempre coincide con lo que necesita, y la única forma de saberlo es preguntarle y verle usar el producto.

Otros errores que vemos

Confundir mínimo con frágil. Un MVP con errores no valida tu idea: solo demuestra que el producto falla.

No definir antes cómo vas a medir el resultado. Si no sabes qué dato te dirá que funciona, el MVP no te ayudará a decidir.

No tener plan para después del lanzamiento. El MVP es el principio: hace falta tiempo y presupuesto para mejorar con lo que aprendas.

Cómo evitarlos

Empieza por escribir en una frase qué problema resuelves y para quién. Todo lo que no ayude a resolver ese problema puede esperar.

Y apoya cada decisión en conversaciones con tus clientes, no solo en reuniones internas.

Paso a paso

Cómo crear un MVP paso a paso

Así lo hacemos en nuestros proyectos de desarrollo de MVP. Empezamos por entender qué quiere ofrecer la empresa a su mercado objetivo. Preguntamos e indagamos hasta encontrar cuál es el valor mínimo que el producto debe aportar a su cliente.

Nos apoyamos en que la empresa conozca a su mercado y hable con sus clientes, y añadimos nuestra experiencia en software, producto y experiencia de usuario para traducir esa propuesta de valor en un conjunto concreto de funcionalidades.

Las fases

Primero, definición: qué problema resuelve el producto, para quién y qué funcionalidades son imprescindibles para resolverlo.

Segundo, prototipo: diseñamos las pantallas en Figma para ver el producto antes de desarrollarlo. En unas dos semanas suele haber un prototipo sobre el que discutir y cerrar decisiones.

Tercero, desarrollo: construimos la primera versión con tecnologías modernas que permitan crecer sin rehacerla, con entregas que puedes probar por el camino. El desarrollo suele llevar unas seis semanas, así que en unas ocho semanas, contando el prototipo, puedes tener una primera versión del producto, según el alcance.

Cuarto, lanzamiento y medición: lo ponemos en manos de usuarios reales, medimos su uso y decidimos con esos datos las siguientes mejoras.

Calidad desde la primera versión

Usamos la IA para desarrollar más rápido, pero cada entrega se revisa y se prueba. Tus primeros usuarios no deberían encontrar errores.

Y el código es tuyo: puedes seguir evolucionando el producto con nosotros o con tu propio equipo.

Conclusión

En resumen

Un MVP es el producto más pequeño que puedes poner en el mercado y que aporta valor de verdad al usuario: mínimo en funcionalidades, no en calidad. Te pone en el mercado antes y con menos inversión, y te permite decidir con lo que hacen tus clientes, no con intuiciones. Lo más difícil es recortar y definir antes cómo vas a medir el resultado.

Siguiente paso

En nuestros proyectos de desarrollo de MVP pasamos por la definición y el prototipo hasta una primera versión que usan clientes reales, medimos su uso y decidimos con esos datos las siguientes mejoras.

Después del lanzamiento

El MVP es el principio: hace falta tiempo y presupuesto para mejorar con lo que aprendas.

Foto de Javier García

Escrito por Javier García,

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FAQ

Preguntas frecuentes sobre el MVP

Resolvemos las dudas más habituales sobre nuestro proceso y forma de trabajo.

Depende del alcance, pero con unas dos semanas de prototipo y unas seis de desarrollo, en unas ocho semanas puedes tener una primera versión del producto. Cuanto más se recorta, antes sale al mercado.

Depende de las funcionalidades y las integraciones. Definir bien la primera versión es la mejor forma de controlar el presupuesto.

Se mide cómo lo usan los clientes, se recogen sus peticiones y se prioriza la siguiente versión. Lo habitual es seguir mejorándolo por fases.

Definiendo antes de lanzarlo qué señales lo confirmarán: que los usuarios vuelvan, que completen la tarea principal o que estén dispuestos a pagar.

No. Cualquier empresa que lance un producto digital nuevo, para sus clientes o para su equipo, reduce riesgo empezando por una primera versión acotada.

Para validar algunas ideas basta con herramientas sin código. Cuando el producto necesita lógica propia, integraciones o va a crecer, compensa desarrollarlo bien desde el principio.

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